
Creo en la libertad individual y en el no creerse ya hecho o decidido. Nada es inmutable, ni nosotros, ni la sociedad que nos rodea. En la medida que elegimos, somos libres. Y asumir esa libertad, es asumir también que no hay elección sin renuncia (ninguna, sin excepción).
Es una parte indivisible que no queremos asumir. Lo vivimos como algo negativo porque hay una tendencia algo infantil a quererlo todo, a no querer perder lo bonito e interesante de cada camino, pero no siempre es compatible.
En la medida que somos conscientes que un porcentaje altísimo de las cosas que nos suceden son producto de nuestras decisiones (bien porque las buscamos o las elegimos nosotros o bien porque hemos optado (elegido, en definitiva) que sean otros los que decidan), nuestra actitud hacia la vida cambia radicalmente.
En ese momento eliminas de tu pensamiento o de tu lenguaje frases como..."tengo que..." "no tengo más remedio que..." "no tengo otra opción que..." y tomas consciencia que depende de ti, que puedes elegir, ...que tienes otra opción...eso si, asumiendo que renuncias a algo, a una supuesta seguridad, comodidad, estabilidad o qué se yo....
Elijas lo que elijas, sin juzgarte, es correcto. Eso sí, sin maldecirte ni autocompadecerte, asumiendo la decisión y sus consecuencias.
Aunque suene duro, esto no se lo digo a nadie (o sí), ante todo me lo digo a mi misma, para recordarme lo que me ha costado un tiempo aprender, para darme fuerzas para decidir, para elegir, para ser libre conscientemente cada día y no dejar en manos ajenas, el sentirme bien conmigo misma.
Esme!!...se puede enlazar esta idea con la de compromoterse con uno mismo?? Ya me dirás. A ver si soy capaz de ir encadenando "islas".